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UNA CULEBRA QUE ESTAR ESTABA
PERO NO AHÍ EXACTAMENTE.
El seudoanfibio (casi lo es) que se ve en la imagen rondaba a esos lindos e inocentes pececillos (lo de inocentes es un decir, son alevines de carpa, pez rata, devorador y depredador como el que mas) con la sana intención (para la culebra claro) de proporcionarse un almuerzo a base de uno o algunos de estos seres acuáticos.
Este rollo explicativo de arriba es para despistar un poco (aún siendo la purita verdad, ¿o se duda?) antes de admitir que estar estaba por allí la culebra pero no tan cerca, la moví un poco con El PHS para que fuese más evidente el acecho, más patético el momento… ¡OH!... ¿Pero a que quedo bien?!. Me entusiasmó el poder hacerlo.
Lo dicho socava un poquitín el valor de la imagen. El hecho que muestra estaba cantado pero no fui lo suficientemente rápido como para el clic sublime. Además grandes “maestros” han utilizado estas u otras artimañas por el estilo, o peores, para sus fines. Ahí está Buñuel con sus tejemanejes en “Las Hurdes”, Félix R. de la Fuente con sus reportajes o el muy acuático Jacques-Yves Cousteau; Los venados y las truchas de “El Generalísimo Patas Cortas”; Los chicos y chicas de National Geografic o las películas de Hollywood. La peculiaridad…, lo mío es mas casero, modesto y económico (también mas ecológico). Y que yo sepa nadie ha subestimado la producción de los que menciono arriba. Si hasta les han levantado monumentos, hecho homenajes, dado premios. Algunos han dejado (¡ohh seres ilustres!) la impronta de sus manos por los suelos de la Ciudad del Cine y todos ellos aparecen reseñados en enciclopedias, libros y textos de diversas disciplinas.
Pues eso… Lo de la culebra es un montaje.